La nube no es un concepto nuevo: sus antecedentes más visibles para los usuarios finales iniciaron con los servicios de correo electrónico de Yahoo en 1995, Hotmail en 1996 o Google en 1998. En ese momento no se conocía como cómputo en la nube; no obstante, usaban el mismo principio de Software como Servicios (SaaS).

Desde esos años, el correo electrónico y los archivos anexos se procesaban y almacenaban en un “lugar nebuloso” del cual los usuarios no nos preocupamos. De hecho, ni siquiera sabíamos –ni hoy sabemos con exactitud– en qué lugar se encuentra. Ese lugar nebuloso requiere para operar:

  1. Infraestructura: servidores y centro de datos (IaaS)
  2. Una plataforma: sistema operativo, base de datos, seguridad (PaaS)
  3. Propiamente dicho, el software: correo electrónico (SaaS)
  4. Conexión del usuario vía internet, mediante una pequeña aplicación que reside en nuestros equipos (APP)

4 caminos que elevaron la nube

Lo que ha potenciado el desarrollo y uso de la nube es el avance de cuatro elementos:

  1. El internet de alta velocidad. Permite que, por medio de WiFi o planes de datos, más de 3.6 mil millones de personas estén conectadas, lo que representa casi la mitad de la población mundial (7.3 mil millones).
  2. La capacidad de procesamiento y almacenamiento a gran escala. La cantidad de datos que en 2013 circulaba y estaba disponible en todo el mundo, de acuerdo con International Data Corp (IDC), era de alrededor de 4.4 zettabytes (4.4 trn gigabytes) y se calcula que para 2020 habrá 44 zettabytes (ZB). Por cierto, el zettabyte es una unidad de almacenamiento de información que equivale a 1021 bytes.
  3. Los dispositivos móviles. Según el Informe de Movilidad “El pulso de la sociedad en red” de Ericcsson (publicado en noviembre de 2015), los teléfonos móviles cuya línea está suscrita a un operador alcanzaron ya la cifra de 7,300 millones, es decir, el número de la población mundial.
  4. Las plataformas empresariales de software. Son sistemas operativos que permiten a los usuarios finales desarrollar, implementar y ejecutar aplicaciones en la nube. En información del Cuadrante Mágico de Gartner (en marzo de 2016), hay al menos menos 16 proveedores de clase mundial en esta categoría.

3 ventajas de almacenar en nube

Los avances de los servicios cloud han permitido la proliferación de aplicaciones tanto de uso personal como empresarial y en las organizaciones gubernamentales. La utilización más difundida es la infraestructura para almacenamiento (por ejemplo, Google Drive, iCloud, Dropbox y OneDrive), la cual ofrece un servicio básico gratuito y una suscripción pagada en caso de querer más espacio y beneficios.

Este tipo de servicios Cloud Storage (almacenamiento en nube) brinda grandes ventajas para los usuarios:

  1. Seguridad física. En lugar de tener un disco duro de respaldo o servidores de almacenamiento que podrían dañarse o ser robados, guarda la información en servidores que son replicados en diferentes partes del mundo, lo que hace extremadamente difícil que los datos se pierdan, incluso si una catástrofe sucediera en alguno de los centros de datos del proveedor.
  2. Seguridad lógica. Los proveedores realizan inversiones millonarias en los sistemas más avanzados para evitar ataques maliciosos de terceros.
  3. Disponibilidad de la información. Con un simple acceso a internet, el usuario accede a su información desde cualquier dispositivo y en cualquier parte del mundo. Adicionalmente, si es utilizada en diferentes equipos fijos o móviles, éstos siempre permanecerán sincronizados con la última versión del documento.

 

Software como Servicio

La forma en que podemos notar el máximo beneficio de la nube es lo que se denomina Software as a Service (SaaS o Software como Servicio), ya que en esta modalidad se utilizan los tres servicios fundamentales:

  1. Infraestructura como servicio (IaaS): la infraestructura de almacenamiento y procesamiento de cómputo está en la nube.
  2. Plataforma como servicio (PaaS): el sistema operativo, la base de datos y los esquemas de seguridad se alojan en ella.
  3. Software como servicio (SaaS): la aplicación (nómina, GRP, CRM, Uber, Waze, e-learning y Skype, por mencionar algunas) corre sobre la infraestructura y la plataforma de la nube.

De esta manera, es posible utilizar programas que requieren una enorme capacidad de procesamiento y almacenamiento, sin necesidad de contar en nuestras oficinas con un centro de datos o un servidor. Basta “bajar” e instalar un pequeño programa denominado App que reside en nuestro dispositivo móvil o en nuestra computadora, gracias al cual nos conectamos a la nube (vía internet) para hacer solicitudes y obtener respuestas inmediatas.

Balazo (no indispensable si falta espacio)

Los teléfonos móviles cuya línea está suscrita a un operador llegaron ya a 7,300 millones, es decir, el número de la población mundial.

 

7 beneficios del Cloud Computing

En resumen, esto es lo que ganamos con el uso del cómputo en la nube:

  1. Elimina o reduce la infraestructura dentro de las instalaciones de la organización, lo que representa ahorros considerables en compra, mantenimiento y soporte de equipos (de cómputo, almacenamiento, enfriamiento y corriente ininterrumpida). También reducen el costo de energía eléctrica y del personal de tecnología necesario para dar soporte y mantenimiento a dicha infraestructura.
  2. Aumenta la disponibilidad de los servicios de manera importante, ya que los proveedores de clase mundial ofrecen niveles de disponibilidad arriba del 99%, lo que significa que, al año, el servicio sólo estaría fuera de línea 3 horas.
  3. Baja el costo de la obsolescencia del hardware y software, pues la infraestructura, la plataforma y los programas no son propiedad de la organización, sino del proveedor de nube que brinda el servicio.
  4. Se aprovecha al máximo el costo de oportunidad del dinero porque, en lugar de invertir en una sola exhibición comprando equipo, software e implementación, se realizan pagos mensuales de renta que son considerablemente menores.
  5. Desde el punto de vista fiscal, los costos de servicios pasan directo a gastos, mientras que los costos de inversión deben registrarse como activo fijo, el cual se va llevando al gasto (en el mejor de los casos) durante 3 años.
  6. La velocidad en la que una solución puede iniciar operaciones disminuye dramáticamente, debido a que el proveedor de los servicios sólo debe hacer algunas configuraciones específicas para que opere con las características que requiere la organización. Además, la adquisición se realiza a través del capítulo de servicios (3000) y no por el de activos (5000), ya que no hay que comprar equipo ni software, únicamente se renta.

Contribuye a reducir la huella de carbón, pues la eficiencia energética y térmica de los centros de datos de los proveedores de clase mundial es exponencialmente menor de la que puede obtenerse sumando la de los centros de datos individuales, es decir, el consumo de energía eléctrica necesario para operar y enfriar estos centros de datos es mucho menor.

Hacia dónde vamos

El poder de procesamiento y almacenamiento prácticamente infinito que brinda la nube ha abierto la posibilidad de diseñar aplicaciones que hace pocos años sólo podían existir en nuestra imaginación. Actualmente, Uber empieza a circular automóviles autónomos conectados a la nube. En enero de 2017, Netflix anunció que tiene 93.8 millones de usuarios disfrutando películas residentes en la nube. Facebook cuenta con 1,860 millones de usuarios activos al mes. Es evidente que el límite ya no está en la infraestructura tecnológica, sino en nuestra imaginación y creatividad.

El próximo reto tiene que ver con utilizar la información que existe en la nube para mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos, a partir de la creación de mejores políticas públicas y el desarrollo de aplicaciones médicas, de educación y de seguridad.

La siguiente herramienta tecnológica que nos sorprenderá es el llamado Cómputo Cognitivo (máquinas que aprenden), por el cual es posible analizar, interpretar y general predicciones con muy altos grados de certeza.

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La Nube y el Hardware. Hacia dónde vamos
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Sobre El Autor

Director General de Grupo ORSA, empresa mexicana que colabora con el sector público en rubros relacionados con las Tecnologías de la Información y el Desarrollo de Talento. Ingeniero Industrial por el IPN, cuenta con un MBA por el ITAM y un programa de Alta Dirección cursado en el IPADE

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