Con información del estudio Gobernautas y ciudadanos: Los gobernantes latinoamericanos y la gestión de redes sociales, de Mario Riorda y Pablo Valenti (coordinadores) con la participación de los investigadores Natalia Aruguete, Sofía Conrero y Martín Maldonado. Investigación apoyada por el BID (Banco Interamericano de Desarrollo) y el Laboratorio de ideas GobApp (2016).

“El gobernante de la nueva era –el gobernauta– necesariamente deberá integrar a los valores tradicionales de la jerarquía (control, disciplina, eficiencia, autoridad y previsibilidad) nuevos valores: transparencia, confianza, humildad y voluntad para crear nuevos caminos junto a la gente”

La Era de la Colaboración implica cambios sustanciales en la propia naturaleza de la sociedad. Tiene un impacto profundo en las instituciones y modelos de gobierno, y presenta retos que no se han visto antes. Estamos en un mundo que necesariamente es más complejo, más interconectado, más volátil y, sin duda, más incierto. La red enseña –cada día con mayor claridad– que compartir crea valor.

Toda la información que hoy circula por internet se duplicará en los próximos dos años, en gran medida debido a los millones de internautas que alimentan la red a diario. Se espera que para 2020 la cantidad de datos almacenados se haya multiplicado por 50 en comparación con 2010. Se habla de un nuevo activo económico, de un nuevo petróleo, un nuevo recurso económico que es preciso gestionar y aprovechar. Para 2020 se espera que los teléfonos inteligentes conecten a entre 2 y 3 mil millones de personas; habrá conectados unos 28 mil millones de sensores que podrán monitorear todo tipo de cosas. En este entorno, las nuevas habilidades de la gerencia y la analítica de datos serán vitales para el éxito de las nuevas organizaciones.

Un estudio del MIT (Massachusetts Institute of Technology) en 2011 indicaba que las compañías que toman decisiones alimentadas por datos tienen hasta un 6% más productividad que aquellas que no lo hacían. La capacidad de escuchar, capturar, organizar, sacar conclusiones y realizar transacciones con datos se ha convertido en una exigencia para todos los sectores de la economía, en especial para el diseño y la gestión de mejores políticas.

Los gobiernos se involucran cada vez más en aprovechar el potencial de las redes sociales y en el análisis de datos. A pesar de que muchas organizaciones reconocen la importancia de esta área, existen grandes diferencias en el nivel de dinamismo con que la han ido adoptando. Los gobiernos que lo hicieron más temprano vienen desarrollando una base de talentos y experiencia necesaria, y están aprovechando al máximo su efecto en sus organizaciones (es decir, la posibilidad de explorar oportunidades disruptivas). Sin embargo, muchos otros gobiernos recién comienzan con experiencias a pequeña escala y apenas están contratando a sus primeros especialistas en la materia.

Un perfil distinto de gobernantes

Existe un nuevo ciudadano que demanda a un nuevo tipo de gobernante, particularmente en América Latina y el Caribe, la región más activa en el uso de los medios digitales, quienes son interactivos y rápidos en el uso de las nuevas tecnologías, se actualizan permanentemente, incorporan cada vez más un modelo de aprendizaje cooperativo basado en la web y les resulta natural el intercambio constante de información por varios canales y en diferentes formatos. Esto quiere decir que no aceptan un papel pasivo en el aprendizaje.

Para aprovechar el potencial que ofrece esta nueva realidad, son necesarios nuevos e importantes niveles de experticia técnica, así como nuevos liderazgos. No abundan los funcionarios públicos con capacidades de administración y analítica de datos, ya que son miembros de una clase emergente de gobernautas: aquellos cuyos talentos sirven de puente entre las tecnologías de la información, los datos y los ciudadanos.

Cada vez más gobernantes promueven una participación activa de sus administraciones en redes sociales, son generadores de datos desde la oferta de sus gobiernos y comienzan a ver la relevancia de una escucha más activa en la construcción de nuevas formas de gobernar. El gran reto para los gobiernos es poder convertir las conclusiones que se obtengan de modelos estadísticos y de una comunicación bidireccional en cambios reales para recuperar la confianza de la gente en base a soluciones reales que mejoren su calidad de vida.

Liderazgo y expectativas de los ciudadanos

En la administración pública, hoy partimos de una premisa: compartir crea valor, por lo que un buen aprovechamiento de las redes sociales pasará a conformar el nuevo organigrama de la gestión pública, Así, el gobernauta es el nuevo líder.

Existen nuevos desafíos para el gobernante moderno. El primero es el poder dotar a las organizaciones públicas de una nueva dimensión social capaz de retroalimentarse en tiempo real a partir del interés e ideas que aporten diferentes colectivos. Será preciso buscar un nuevo equilibrio entre las necesidades de las organizaciones —oferta eficiente de servicios y obtención de resultados— y las necesidades de las personas —ser escuchadas, libertad y autonomía—

Aquel gobernante que se aferre a las jerarquías tradicionales, se alejará más de las enormes posibilidades que le brinda la nueva Era de la Colaboración. El gobernauta es incompatible con el uso arbitrario y personalista del poder, y con la utilización que muchos líderes han hecho de la burocracia para construir posiciones de poder.

Hay cuatro factores clave en la relación que va surgiendo entre un nuevo perfil de gobernantes y la ciudadanía:

  1. La llegada de las primeras generaciones de nativos digitales y el surgimiento de un nuevo ciudadano.
  2. La colaboración masiva como nuevo modelo de creación de valor.
  3. La posibilidad de co-crear soluciones para el desarrollo a partir de una inteligencia colectiva.
  4. La necesidad de un nuevo equilibrio entre los resultados esperados por las organizaciones y las expectativas de la gente.

De la burocracia tradicional a la gestión compartida

Las nuevas plataformas sociales están mostrando que existen alternativas para coordinar el esfuerzo y el talento humano. ¿Dónde están las claves para nuevos modelos de gestión? En la distribución del poder, en la conciliación entre cultura y estructura, en el desarrollo de nuevas competencias digitales y en su integración con las prioridades estratégicas de la organización.

En esta dinámica completamente diferente entre gobierno y ciudadanos, el gobernauta requiere imaginación, creatividad y mucha pasión. Hoy más que nunca, el trabajo del gobernauta no pasa por tener todas las respuestas, sino por saber formularse las preguntas adecuadas, ganar credibilidad, fortalecer vínculos, conectar emocionalmente, persuadir, argumentar y movilizar a la organización en la resolución colectiva de estos desafíos.

Se trata de promover un cambio hacia nuevas formas de gobernar que estén basadas en:

  • La colaboración como base para crear valor mediante el uso de nuevas plataformas sociales.
  • La gestión compartida que reconozca el aporte ciudadano como un elemento fundamental para la toma de decisiones y para gestionar de forma más eficiente los temas que son de interés común.
  • La transparencia de la información como herramienta fundamental de gestión y no como mera actitud de apertura con fines de legitimización social.

Nuevas formas de inclusión donde se contemplen las posibilidades e intereses de una multiplicidad de colectivos que pueden y quieren participar a través de diferentes medios y plataformas sociales: presenciales, call centers, teléfonos móviles o teléfonos inteligentes, apps, etc.

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